Mirame con tus ojos claros,
claros como luz al fin de mi camino,
ese parece ser mi destino,
ahora que navego mar adentro
en busca del tiempo perdido.
Mirame, para que me recuerdes
y no sea solo a travez de una vieja fotógrafia
sobre la mesa olvidada,
a la cual le dediques
una mirada furtiva.
Mirame, descubreme y desnudame
con tu oscura mirada.
El tiempo se nos va de prisa
y nos deja solitarios
como antarchas consumidas
entre los laberintos de esta vida.
Besame,
pero besame despacio
como si en el beso
se nos fuera toda la vida.
Vida que es tan breve
breve como el trazo
de nuestros nombres
escritos
sobre la arena del mar.
Mary Patricia Oyarce M.-
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