Yo no sé
de donde vienen mis penas,
penas que pesan tanto.
domingo, 20 de septiembre de 2009
Mis manos...
Manos de papel
me dieron al nacer.
Nunca supe bordar ni cocer.
Ni dar la caricia
por la cual esperaste
en el silencio sumergido.
Manos de papel
me dejaron,
como regalo en la vida.
Y sobre estas manos,
dedos de tinta alargados
escribiendo
mis horas lentas
de mujer...
Manos de papel arrugado
un tesoro adquirido.
Dones que me otorgaron
las horas de mis desdichas.
Escritora de vocación
heredada.
Manos que ondean
como palomas en vuelo.
Manos que se encierran
entre los silencios del rezo.
Manos que dejan huellas
de tinta negra
sobre hojas de un libro
que nunca
sera leido
por nadi e.
Mary Patricia Oyarce M.
Mirame...
Mirame con tus ojos claros,
claros como luz al fin de mi camino,
ese parece ser mi destino,
ahora que navego mar adentro
en busca del tiempo perdido.
Mirame, para que me recuerdes
y no sea solo a travez de una vieja fotógrafia
sobre la mesa olvidada,
a la cual le dediques
una mirada furtiva.
Mirame, descubreme y desnudame
con tu oscura mirada.
El tiempo se nos va de prisa
y nos deja solitarios
como antarchas consumidas
entre los laberintos de esta vida.
Besame,
pero besame despacio
como si en el beso
se nos fuera toda la vida.
Vida que es tan breve
breve como el trazo
de nuestros nombres
escritos
sobre la arena del mar.
Mary Patricia Oyarce M.-
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