domingo, 20 de septiembre de 2009

Yo No sé...

Yo no sé
de donde vienen mis penas,
penas que pesan tanto.

Mis manos...

Manos de papel
me dieron al nacer.
Nunca supe bordar ni cocer.
Ni dar la caricia
por la cual esperaste
en el silencio sumergido.
Manos de papel
me dejaron,
como regalo en la vida.
Y sobre estas manos,
dedos de tinta alargados
escribiendo
mis horas lentas
de mujer...
Manos de papel arrugado
un tesoro adquirido.
Dones que me otorgaron
las horas de mis desdichas.
Escritora de vocación
heredada.
Manos que ondean
como palomas en vuelo.
Manos que se encierran
entre los silencios del rezo.
Manos que dejan huellas
de tinta negra
sobre hojas de un libro
que nunca
sera leido
por nadi e.
Mary Patricia Oyarce M.

Mirame...

Mirame con tus ojos claros,
claros como luz al fin de mi camino,
ese parece ser mi destino,
ahora que navego mar adentro
en busca del tiempo perdido.
Mirame, para que me recuerdes
y no sea solo a travez de una vieja fotógrafia
sobre la mesa olvidada,
a la cual le dediques
una mirada furtiva.
Mirame, descubreme y desnudame
con tu oscura mirada.
El tiempo se nos va de prisa
y nos deja solitarios
como antarchas consumidas
entre los laberintos de esta vida.
Besame,
pero besame despacio
como si en el beso
se nos fuera toda la vida.
Vida que es tan breve
breve como el trazo
de nuestros nombres
escritos
sobre la arena del mar.
Mary Patricia Oyarce M.-

domingo, 30 de agosto de 2009

Fe...

Lo peor y lo mejor de mi
se conjuga en un simple verbo.
Esperar...
Mary Patricia Oyarce M.

lunes, 20 de abril de 2009

Poemas:De infiernos y soledades.

Voy haciendo de la vida poemas.
Aún, entre tantos y tantos dramas cotidianos.
Yo, la absurda me siento a escribir poemas.
Y descubró que el viento no miente en su canción triste de la tarde.
Anunciando la llegada del otoño, sangrante de viernes santo.
El sol, nunca engaña sobre la belleza que bendice de colores.
Más, la oscuridad es siniestra ,
cuando caminamos los abismos de nuestros propios infiernos.
La amargura transfigura el rostro
del alma quebrantada de angustias y temores.
El llanto no viene espontaneo ,
cuando deseamos huir de nuestros propios dolores,
para refugiarnos cual niños pérdidos,
entre nuestras lágrimas.
Y acabamos maldiciendo el divino regalo de la vida,
al ver toda esperanza pérdida.
...Rezar...orar...
Anhelar con ardiente paciencía una milagrosa señal,
para regresar al camino pérdido.
Ese, del cúal nunca debimos renegar.
Voy escribiendo poemas,
entre infiernos y soledades.
En un rincón calmo y secreto.
En donde me prohibo renegar
a toda esperanza.
...y llorán hojas secas
los árboles de mi desierta calle.
...Aquí estoy....
a la espera de un milagro.
Mary Patricia Oyarce. M.

Pequeña nota.

Yo
que no tengo nada,
me hago poeta
ilusionada.
Alma
repleta de peces.
Mariposas y palomas,
mueren por volar.
Mientras yo
agonizo
de rodillas
frente a un altar.
Mary Patricia Oyarce.M.

lunes, 30 de marzo de 2009

Autobiografía...

Tengo manos de papel.
Ojos de agua congelada.
Piés de barro.
Aún así.
Soy bastante humana.
Imperfecta.
Demasiados suspiros.
Pocos sueños.
Mucho sonambulismo.
Me agradan los atardeceres
vinaceos.
Las llovisnas calladas.
Las veredas vacias.
El otoño con sus cartas
de hojas amarillentas.
La golondrina atrazada.
Y la luna llena,
para conversar con ella
a solas,
bajo el manto de estrellas.
Todo lo demás,
vanidad permanente.
Orgullo ambivalente.
Desafino al gritar.
Me canso al correr.
Pero , no me canso de observar
o escuchar.
Me agrada
la húmedad del pasto
recién regado ,
ya sea por la lluvía
o las manos humanas.
Admiro las montañas
y la naturaleza.
que nos da lecciones
a cada momento.
Me gusta el mar.
Las gaviotas perdidas y
el trinar de las aves.
Creo que amo todo lo simple
y su belleza.
Junto cachuereos varios,
boletos de micros, trenes.
Recortes varios...
Soy humana al fin y al cabo.
Siempre guardando todo en un cofre
que nunca llevaré a ningún lado.